Tiene el amor un variado repertorio de caprichos, entre los cuales la necesidad de constantes sorpresas es una fuente inagotable de trastornos pero también de afortunados resultados amatorios, si es que los amantes son capaces de satisfacer su mutua avidez de novedad y sorpresa. «Asómbrame» se susurran entre sí los más lúcidos, y ni ternura ni falsos romanticismos suelen visitarlos en tan solemne momento.
Fragmento del relato de Mercedes Abad, extraído de:
Abad, M. (2012). Ligeros libertinajes sabáticos. Barcelona: Tusquets, p. 23.
Abad, M. (2012). Ligeros libertinajes sabáticos. Barcelona: Tusquets, p. 23.





