Un mar, un mar es lo que necesito.
Un mar y no otra cosa, no otra cosa.
Francisca Aguirre


     Ella quería ser corsaria como había sido su abuelo y como eran su padre y sus tres hermanos. Quería defender las naves del rey de los ataques de los piratas, participar en esa lucha que ponía relucientes de sudor y aromáticos los cuerpos de los hombres.

     Y se enfadaba mucho cuando, volviendo estos de sus viajes por el mar, en los grandes banquetes que se organizaban, la mantenían recluida en sus habitaciones, con un ama que no hacía más que peinarla.  Ella quería ser hombre, estar abajo, en el patio de armas, sentir el olor de la grasa requemada de las reses asándose, beber lo que ellos bebían y reírse de esa manera desaforada que la asustaba y, al tiempo, hacía sentir un globo caliente subiendo desde el vientre hasta la boca.


Relato de Olga Reinoso

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